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Fotografía: Daniel Schäfer / Estilismo: Erika Gómez
Interiorismo: Maria Joao Atelier

Vida eterna para este palacete en la Ciutadella de Menorca: así lo ha revitalizado la portuguesa Maria João

La arquitecta e interiorista ha devuelto la esencia y las hechuras clásicas a este pequeño tesoro arquitectónico, siendo muy fiel a las técnicas y materiales tradicionales de la isla balear. Lo descubrimos por dentro.

A lo largo de los años, nuestra sociedad ha sido testigo de la gran cantidad de patrimonio que se ha ido perdiendo por falta de conciencia. “En los años 90 y 2000 se hicieron muchas reformas catastróficas en Baleares que quitaron el encanto a las casas antiguas”, sostiene la interiorista y arquitecta Maria João. Por eso, a ella le gusta definir su trabajo como el ejercicio de realzar el valor perdido de los lugares. Eso es exactamente lo que ha querido hacer en este edificio señorial de Ciutadella en Menorca: “Gran parte del trabajo ha consistido en restituir lo que era antes y poner en valor su arquitectura”, explica. Aunque se pueda considerar un pequeño palacio, tiene el encanto de una casa menor con su patio, y se integra perfectamente en la trama urbana del centro histórico.

Bargueño español del XVII junto a las escaleras, donde se asoma el gecko O Formosa de Joana Vasconcelos. En portada, el salón con las vigas y puertas de pino, decapadas y barnizadas. Los muebles son antigüedades del cliente o diseños de María Joao Atelier, como las butacas tapizadas con el kilim Medina de James Malone.

Comedor con sillas holandesas del XIX y mesa drapier con vajilla de Terra Cuita. Sobre ella, lámpara de techo Petunia de Botaca.

Escalera con el óleo sobre lino Conservatory de Santiago Giralda.

Perspectiva de la cocina.

Aquí se aprecia la isla de acero y el mobiliario de obra con encimera de piedra caliza y puertas de madera de pino. Sobre la campana tradicional, relieve de un carrusel francés de principios del siglo XX.

Así es el segundo dormitorio con mesitas y cabecero por Maria Joao Atelier.

En su interiorismo, ese trabajo de reponer lo que un día se retiró ha tenido tres claves principales: el artesonado de madera en el techo, los suelos de toba roja y las escaleras. “A la hora de llevar el espacio a su esencia original, siempre intento trabajar con artesanos y carpinteros de la zona y con materiales originales de la isla, que en este caso son la madera de pino, la toba roja y la piedra de marés”, informa la interiorista.

Vuelta al origen

Al entrar a la vivienda se encontraron con el techo de madera cubierto por una pintura oscura y fue restaurado con la ayuda de carpinteros. En el suelo, la cerámica original había sido sustituida por otra de mármol en gran parte de la vivienda. Maria João encontró baldosas de toba roja antigua que recolocó en la planta baja y restauró las que se mantenían en la planta superior. En el dormitorio principal, por ejemplo, el pavimento forma un precioso dibujo que resalta con el blanco de la pared. La arquitecta es más dada a dar toques de color en el suelo antes que en las paredes, como se puede apreciar también en el idílico patio de la casa.

De hecho, la elección del blanco tiene una doble razón de ser. Por un lado, es el color perfecto para aportar luminosidad y además es intrínseco al diseño del Mediterráneo. Por otro, ofrece el lienzo perfecto para todo lo que se coloque frente a él. Maria ha tenido en cuenta que su cliente es un anticuario y coleccionista de mobiliario, y que debe dejar espacio para sus objetos. El dueño es el responsable de que el mobiliario hable de un relajado y acogedor viaje al pasado. Pero sus piezas conviven en sintonía con el arte, como un óleo sobre lino de Santiago Giralda que preside la escalera junto a un gecko de loza y crochet de Joana Vasconcelos.

El dormitorio principal viene con una caja de luz del artista Joan Fontcuberta.

Baño principal con encimera de mármol Travertino rojo y faroles artesanales de metal.

Vista de la suite principal con cabecero de Maria Joao Atelier y dibujos de Christine Pariente.

Desde el dormitorio de matrimonio, entrada a su baño en suite donde se aprecia la baldosa de toba roja preexistente, restaurada por la portuguesa.

Una sucesión de joyas

Para Maria João, la magia de este proyecto está en los detalles y los materiales. “El baño del dormitorio principal quedó muy bien integrado con el mármol Travertino marrón rojizo y un vestidor con madera natural recuperada”, comenta la interiorista. Es difícil quedarse con un solo rincón de esta casa isleña de ensueño. Maria destaca el salón –“muy acogedor, pensado para usarse todo el año”–, las vistas desde uno de los dormitorios en la segunda planta o la cocina inspirada en las antiguas con muebles de obra. Pero si le dan a elegir, se queda con todo.

Otro de los baños de este palacete, el cual Maria João ha acompañado de azulejos artesanales turquesa y grifería Cánova Élite de Cristina.

Así son las magníficas vistas de la catedral de Santa María de Ciutadella desde la cubierta tradicional.

Patio con pérgola de madera de cedro con cañizo y macetas de Anduze.

La zona exterior de la vivienda, a la vista queda, dispone de dos niveles con pavimento de barro cocido y jardineras.