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Fotografía: Manolo Yllera
Interiorismo: Marta de la Rica

¿Un palacete en Madrid teñido de tonos terracota? Marta de la Rica ha vuelto a demostrar su maestría

Jugando con las tonalidades y la simetría, la interiorista ha logrado que este tríplex sin alma ni espíritu ahora pueda dar la bienvenida a sus propietarios desde un ritmo fresco y un optimismo muy bien equilibrado.

Respetar la arquitectura del edificio protegido fue una de las premisas que seguimos, pero también una de las maravillas con las que trabajamos”. Lo dice Marta de la Rica, la responsable de transformar el interiorismo de este tríplex ni más ni menos que en un palacete en Madrid centro datado de los años 20. La autora ideó la casa teniendo en cuenta la funcionalidad, y sabiendo que después la llenaría de arte, antigüedades y piezas únicas diseñadas ad hoc por su estudio homónimo, jugando además con la simetría del mobiliario y el color. “Al principio me encontré con un lugar blanco, frío, diáfano y sin alma. No obstante, a través de las tonalidades, los textiles y otros elementos conseguimos darle una nueva vida”, explica ella.

Vista del comedor. En portada, el salón con sofá de Munna con terciopelo de Jab y mesas de mármol de Marta de la Rica. Dcha., butaca veneciana del XVIII y, a la izda., butaca art déco de los años 30 de Tiempos Modernos. Las cortinas son de lino de Lo de Manuela en diferentes tonos de terracota.

Al otro lado del salón de este palacete en Madrid hay también un sofá verde Josephine 280 de Munna, alfombra de Christopher Farr, lámparas de pie de Gubi y bastidor diseño de Marta de la Rica, tapizado en lino de Lo de Manuela.

El color terracota tras la reforma, en sus diferentes tonalidades, es el que marca ahora el ritmo a lo largo de la vivienda, ya que viste gran parte del salón, del comedor y también del cuarto de estar. Estas tres habitaciones aparecen distribuidas en un espacio rectangular alargado en la primera planta del tríplex. “Lo dividimos sutilmente en tres partes para delimitar su uso (salón en medio, el comedor a un lado y el cuarto de estar, al otro), pero utilizando diferentes recursos para que se entienda como una misma unidad sin importar el sitio en el que estés”, añade. Para separar cada zona utilizó unos paneles metálicos de diferentes tamaños tapizados con lino color barro suave, que hoy sirven para exponer obras de arte y darle más personalidad a cada ambiente.

Medido al milímetro

El salón de este palacete en Madrid supone un claro ejemplo de cómo Marta de la Rica hizo de la simetría uno de los elementos más importantes. Por ejemplo, los dos sofás verdes de terciopelo y las dos mesas de centro aparecen enfrentadas, mientras que las cortinas de la fachada principal como las de la cristalera en el hall de la entrada siguen un ritmo de diferentes tonalidades del color estrella. “Hay una simetría perfecta con la arquitectura, con el color de las paredes y las cortinas, con las alfombras y el mobiliario. Todo es como un espejo”, apunta Marta. “Sin embargo la casa no es rígida, porque me gusta utilizar cosas para romper el orden como los cuadros que no están colocados proporcionalmente, o diferentes elementos eclécticos”.

El cuarto de estar contempla un sofá diseño del estudio Marta de la Rica con telas de Carolina Irving, mesa italiana de marquetería de mármol, lámpara de Berenis y butacón veneciano de terciopelo.

Comedor con aparador art déco de los años 40, alfombra de yute de Cotlin y lámpara de techo de Olofane. En la cocina, encimera de piedra de lava esmaltada y muebles en roble natural de Gunni.

Sobre los bastidores, obras de Eduardo Arroyo y Benjamín Palencia y, en la pared del cuarto de estar, fotografías de Venecia del XIX.

Apliques de Rue Vintage en la pared y puertas correderas tapizadas con tela Beau Monde de Pierre Frey.

La tela como elemento artístico también funciona como un punto de unión. La interiorista utilizó el lino bordado Beau Monde de Pierre Frey con siluetas de mujeres creado por la artista Noëmie Vallerand para tapizar el panel central del comedor, las puertas correderas de la cocina y la puerta que conduce al despacho. En este último las paredes se transforman en azules, pero las cortinas son las mismas que se utilizaron en el salón, continuando así el ritmo de tonos terracota en otras zonas de la casa. “El color bien utilizado no cansa, forma parte de la armonía de un hogar”, puntualiza Marta, en referencia a los tonos cálidos presentes en cada espacio y que dieron el nombre Terracota Winds al proyecto.

Así es la zona de noche

Conectada al despacho se encuentra el área de los niños, a la que se le dedicó un buen número de metros cuadrados. Y es que, de hecho, aquí figura un cuarto para jugar y un dormitorio, en donde el rojo está presente en la cama, en el dintel de las ventanas y a su vez en el tapiz de la pared. “La habitación da la sensación de un mundo fantástico infantil porque tiene forma de octógono, ya que forma parte de la torre original del edificio. Tuvimos que adecuarnos y trabajar con esta arquitectura tan singular”, señala la interiorista, añadiendo que en la parte de arriba fue donde albergó el dormitorio principal, la zona de baño y los vestidores.

Cuarto infantil con papel Bloomsbury Stripes de Ottoline, apliques de Pooky Lights sobre la cama y de Other Lamps en la pared. La lámpara de techo es de Olofane y el cabecero, diseño del estudio Marta de la Rica con telas de Yutes.

La habitación de juegos de este palacete en Madrid se presenta con papel Indian Tulip-Blue and Brown de Ottoline y cómoda de The Art of Patina Antique.

De nuevo en el cuarto de juegos para los niños, junto al despacho, pufs de Zara Home y armario francés de madera de Rue Vintage.

En lo más alto el diseño se revela en colores blancos, azules, verdes y marrones, y en la última planta del tríplex de este palacete en Madrid hay una pequeña sala de lectura. “La casa tiene un recorrido muy franco y circular, todo gira alrededor del hall y las terrazas de cada piso. El hogar es el alma de cada uno, por eso es importante hacer un análisis del entorno, de la arquitectura, del color y de cómo le gusta vivir a cada persona”, remata Marta. “Como interiorista puedes aportar muchísimo a la calidad de vida del cliente cuando diseñas un lugar bien pensado para su día a día. La cuestión es hablar con el espacio, saber cómo sacarle el mejor partido y, sobre todo, hacerlo tuyo”.

Despacho entelado con loneta azul petróleo, biblioteca de madera y bronce en el mismo color, escritorio francés años 30 de pergamino y cobre y silla art déco de madera de raíz.

El baño-vestidor de este palacete en Madrid viene con papel Carnival de Christopher Farr, apliques de Vaughan con pantallas de Álvaro Picardo, alfombra de Roger Oates, biombo y mueble de lavabo diseños del estudio Marta de la Rica, espejo de Kelly Deco y cortinas de lino con pasamanería de Christopher Farr.

Baño con lavabo de Travertino rojo, grifería de Fantini y espejo diseño del estudio Marta de la Rica.

El dormitorio principal de este palacete en Madrid cuenta con un entelado en la pared de Kit Kemp con pasamanería de Christopher Farr, igual que la tela Tangle Olive del cabecero. Los apliques de Pooky Lights van a juego con la ropa de cama.

Cuarto de la bañera acompañado por butaca retapizada con tela de Dedar.