Fotografía: Belén Imaz / Estilismo: Bea Torelló
Interiorismo: Bao Proyectos

Sereno y de aires señoriales, este ‘pied-à-terre’ de Bao Proyectos se plantea en Madrid como un auténtico refugio urbano

Pese a que conserva sus hechuras clásicas, la fluidez, las tonalidades neutras y las formas orgánicas se convierten en las protagonistas de un apartamento que está pensado para desconectar en el centro de la capital. Porque, aunque resulte difícil de creer, para unos pocos la gran ciudad sí puede ser sinónimo de relax y tranquilidad.

Los últimos meses del 2023 están siendo bastante ajetreados para el dúo detrás de este estudio. Andan con el interiorismo para un fondo de inversión y al mismo tiempo trabajan con otro grupo inversor que trae clientes internacionales a Madrid, la sede de Bao Proyectos y la ciudad en la que Pilar Barroso y Miguel Brieva firman la mayoría de sus obras, especialmente a lo largo del barrio Salamanca. Una zona, de las más codiciadas de la capital española, que según los arquitectos tiene su complejidad en cuanto a residenciales se refiere. “Lo más difícil de casi todos los proyectos que hemos resuelto allí”, comienzan, “es sin duda la redistribución”. O sea, el hecho de pasar de una retícula súper compartimentada a otra que se adapte más y mejor a las familias de hoy en día y sus necesidades. “Pero también es interesante, porque te permite retirar la tabiquería al completo dejando que la luz, por primera vez, inunde el piso en su totalidad”.

Tanto en portada como en esta foto, vista central del salón. De izq. a dcha., butaca italiana en IKB 191, lámpara de pie de Fosters+Partners en Gunni & Trentino, mesa de centro de Tristán Domecq Casa, cojín sobre el sofá de Rue Vintage 74 y butaca de Gubi en DomésticoShop. La obra de arte en la pared es de Jordi Alcaraz, en Orellana Arte.

Sobre la mesita auxiliar de mármol de IKB 191, jarrón de Tristán Domecq Casa. Igual que algunas de las piezas de cerámica de la librería, combinadas con otras de Ferm Living en DomésticoShop y coral de My Nordics. La alfombra es de Zigler.

El comedor contempla las sillas CH24 de Carl Hansen & Søn, en DomésticoShop, de donde también son los jarrones de cerámica de Ferm Living sobre la mesa de Rue Vintage 74. A la izq., peana con escultura de madera de Jose Cháfer, en Galería Marita Segovia y, encima de la chimenea, jarrón de Tristán Domecq Casa y obra de Manolo Ballesteros, también en Galería Marita Segovia.

Eso lo comentan porque es justo lo que les ha ocurrido en una de sus últimas obras, cómo no, en el barrio Salamanca. “Había varias librerías tapando huecos de luz, pero al abrirlas conseguimos iluminación natural hasta la segunda crujía de la vivienda”. En concreto, un apartamento de 150 metros cuadrados cuya dueña quería transformarlo en un pied-à-terre, ubicado ni más ni menos que en un edificio de 1910. Lo que por otro lado, fácil es imaginárselo, tal fecha implicó una reforma absolutamente integral que en Bao Proyectos disfrutaron lo suyo ya que, por el camino, se encontraron con todo tipo de joyas pertenecientes al pasado de esta propiedad.

Sorpresa tras sorpresa

Ellos mismo lo cuentan: “Dentro de un tabique nos encontramos las columnas de fundición, que estaban ocultas con un trasdosado de pladur. Nosotros quisimos darles su protagonismo y entre ellas instalamos la zona de paso entre el salón-comedor y la cocina”. En el resto del diseño del piso, ambos conservaron las carpinterías originales de las ventanas, además de la chimenea, añadieron un suelo de madera de castaño en punta Hungría y recuperaron las escayolas con un proceso altamente artesanal tanto en techos como en paredes, que trajeron otro detalle inesperado. “Antes de pintar los paramentos hubo que lijarlos. Uno era especialmente bonito porque en él se veía las capas y superposiciones de los papeles y dibujos que habían pasado por la casa a lo largo del tiempo”, explican.

Vista de la cocina diseñada por Bao Proyectos desde el comedor.

La cocina de este pied-à-terre dispone de taburetes de IKB 191 y, en la pared, obra de Joan Hernández Pijuan en Orellana Arte.

El comedor visto desde la isla de la cocina.

El despacho, también ideado como salita de televisión, viene con lounge chair y otomana de Vitra, en DomésticoShop, así como con una obra de Eduardo Chillida en Galería Marita Segovia. Mesita de Knoll en Gunni & Trentino, igual que la lámpara de pie de Fritz Hansen.

Vista del recibidor, acompañado por peana blanca con escultura de Josecho López, en Galería Marita Segovia, y obra en la pared de Jordi Alcaraz en Orellana Arte.

Lo que hicieron en Bao Proyectos fue proponerle a la clienta conservar la pared tal cual, por supuesto barnizándola, y dejándola así como si fuera un cuadro testigo del paso de los años, que es lo que puede verse ahora en la estancia del despacho. La perteneciente a la zona de día de la casa, compuesta por esa cocina ya mencionada (destaca por sus colores azulados) y el gran salón-comedor que contiene tres balcones mirando a la calle. Desde el hall distribuidor, a mano izquierda se revelan dos dormitorios con baño en suite aparte de una habitación dedicada enteramente a la lavandería.

Para evadirse del mundo

Adentro no falla una buena selección de obras de arte, porque hay hasta un Chillida en el despacho, así como un extenso plantel de piezas de diseño de altura. Tras ellas está Ferm Living, IKB 191, Tristán Domecq, Carl Hansen & Søn, el artista-escultor Jose Cháfer, Knoll, Fritz Hansen o Charles & Ray Eames con una reedición suya a cargo de Vitra. “Buscamos primordialmente un mobiliario que diera la sensación de piso acogedor, y que viniera con mucho material natural”, aclaran los arquitectos. “En conjunto con la clienta, fuimos eligiendo pieza a pieza con sumo cuidado, porque es una vivienda a la que ella le tiene especial cariño. Es su primera casa en Madrid y era vital que hubiese una cierta armonía y serenidad”.

Optaron por los tonos neutros para los muebles de mayor tamaño y, de cara a los más pequeños y accesorios, los toques de negro abundan de la mano de alfombras de Zigler hechas con cáñamo natural. El objetivo de base, de acuerdo a Bao Proyectos, consistía en alzar un remanso de paz dentro de la ciudad. Lo cual parece haberse logrado viendo las fotos del resultado final. Y teniendo en cuenta que, a los alrededores del apartamento, apenas hay estrés. Se ubica en una de las calles más calmadas del barrio Salamanca y, por si fuera poco, a escasísimos metros del gran parque del Retiro. En resumen, un verdadero paraíso urbano, y con una larga historia a sus espaldas.

Uno de los dos dormitorios de la vivienda con su baño en suite. La obra en la pared es de Hernández Pijuan, en Orellana Arte.

Entrada al mismo dormitorio. Cabecero y colcha, ambos de lino, de Pepe Peñalver. Plaid y cojines de Alhambra, mesita auxiliar de Piero Lissoni en DomésticoShop, y taburete de madera de Poliform en Gunni & Trentino.

Retrato de los dos fundadores de Bao Proyectos, Miguel Brieva y Pilar Barroso, responsables de la arquitectura interior de este piso madrileño.

Interior del baño en suite con textiles de Zara Home.