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PIONEROS DEL INTERIOR #4. Paco Muñoz, al rescate del mueble castellano

En la serie de MANERA dedicada a los grandes maestros de la decoración patria recorremos la trayectoria de este cántabro que, con visión empresarial y una gran predilección por la herencia española, supo transformar desde la vanguardia el sector del diseño y el interiorismo en nuestro país.

Paco Muñoz fue el primer moderno en una época en que se arrastraban las reminiscencias de casas de los abuelos. Aquellas viviendas con ese mueble francés auténtico o bien reproducido, eso sí, por magníficos ebanistas. Y, mientras todos querían el falso u original Luis XVI y luego el pseudo inglés o no, él empezó a reivindicar y a recuperar el mueble castellano. El rústico sobrio que tanto costó aceptar y que de hecho, a día de hoy, cuesta todavía. Todo ello, unido a una decoración teatral, dramática, escenográfica que se había traído de Europa cuando nadie salía al extranjero”. La que nos resume el enfoque del decorador español es Carmen de Salas, arquitecta y gran amiga de sus hijos que ahora rememora aquellos interiores insólitos que tanto admiraba de Muñoz (1925-2009).

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Boceto de Paco Muñoz para uno de sus proyectos de interiorismo en Casa & Jardín.

Salón de la casa del cántabro en la madrileña calle Blanca de Navarra, ya con la influencia de Hicks y Cánovas en textiles y elementos decorativos.

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De Salas prosigue. “Eran los principios de Terence Conran pero también de David Hicks, ambos ingleses, y sus influencias las volcaba primero en sus casas. Aquellos obispos de plata sobre peanas de cristal y acero en lo alto de una vitrina con iluminación modulante o ese salón que se abría a un cuarto de baño y al vestidor. O la enorme mesa rústica repleta de jarrones de flores y vasos por todas partes que te recibía en su casa de Pedraza, en Segovia. Una decoración que recordaba a las de las películas de Kubrick. Era el año 1971 y eso no se había visto nunca”.

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Interior de la casa de Muñoz en Pedraza, Segovia. Foto: Francesco Venturi (Libro The Spanish House, 2006).

La casa del decorador en Pedraza integraba una gigantesca fachada con su extenso jardín. Foto: Francesco Venturi (The Spanish House, 2006).

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Paco Muñoz vistió las camas de su vivienda segoviana al estilo de un palacio antiguo. Foto: Francesco Venturi (The Spanish House, 2006).

Pese a los recuerdos de la arquitecta, Paco Muñoz nunca necesitó presentación dentro del mundo de la decoración, pues por su categoría, sus logros y actividad se puede decir que, además de un gran interiorista, fue un empresario de visión. Nacido en Santander, cursó estudios de cerámica, de escenografía, de cine y teatro en Madrid. Se matriculó en la escuela de arquitectura junto a un ruidoso grupo de amigos tales como Chillida, Palazuelo, Miguel Berrocal, Moreno de Cala y Fernando Alonso Martínez, quienes decidieron abandonarla, todos a una, como protesta debido a que los profesores decían que no sabían dibujar.

Visión para crecer

Probó suerte después en la escuela de cine. Pero sabiendo que su verdadera afición era el dibujo, Paco Muñoz decidió dedicarse de lleno a la publicidad, un sector insólito y sospechoso, por nuevo, sumergiéndose a la vez en el mundo de la decoración. Con el producto de su primer trabajo, que fue una mínima remodelación en La Unión Musical, suscribió una participación del 25% para fundar Clarín. Lo hizo junto a Torcuato Luca de Tena y a García de Vinuesa, en el año 51, y convirtieron la empresa en una de las principales compañías publicitarias de nuestro país. Paralelamente a ella, surgirían los Estudios Moro y Movierecord. La primera, una productora de dibujos animados y cosechadora de grandes premios, la segunda productora publicitaria de cine.

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Muebles ideados y producidos por Darro (la firma fundada por Paco Muñoz), expuestos en la muestra que el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, en Madrid, le dedicó a la editora en 2019. Foto: Gonzalo Machado.

Era aquella una época en que en España estaba todo por hacer y, de nuevo en 1951, Paco Muñoz junto a Fernando Alonso Martínez fundaron Casa & Jardín como estudio y tienda de decoración. Por ella pasó la alta burguesía de los años 60 y 70, fue un Must en toda regla. A su sombra surgieron una serie de boutiques-galerías-showrooms como Darro, De Natura, Estaños de Pedraza o Saisa, concebidas todas para nutrir las necesidades de la tienda-estudio la cual convirtieron en una de las pocas empresas españolas capaces de acometer con éxito grandes proyectos desde su amplia infraestructura.

Quizá por ello resulta imposible enumerar hoy todas las obras realizadas y los proyectos firmados por la empresa de Paco Muñoz y Alonso Martínez. Solo por citar algunas, C&J diseñó el interior de la Torre Picasso y de Torre Europa. Resolvieron proyectos para importantes hoteles como el de la Expo de Sevilla en México. En Caracas se encargaron del Eurobuilding, mientras que en Bali firmaron los de la cadena Sol. Además, claro, de bancos como el de Santander o el Urquijo, innumerables casas particulares, yates. O embajadas en España y en todo el mundo.

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Butaca plegable Batán diseñada por Muñoz en 1959 para Darro. Foto: Gonzalo Machado.

Otro de los asientos de Darro presentes en la muestra del Fernán Gómez en 2019. Foto: Gonzalo Machado.

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Especialmente, a Paco Muñoz le llamaban la atención los nuevos diseños que venían de Italia y de los países nórdicos. Aunque su aguda visión supo ver en el denostado y despreciado mueble castellano un estilo depurado y vanguardista por su minimalismo y austeridad. El resultado fue una serie de colecciones de mueble actual concebidas en C&J entre las que destacaba la silla Riaza. La fabricó Darro en 1959 versionando el sillón frailero español y se utilizó en sus decoraciones de interiores como respuesta a aquella rancia tendencia de no decorar y tan solo amueblar. “Siempre lo he considerado el Felipe II de la decoración”. Lo dice su hijo y también interiorista Javier Muñoz.

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Así de simple (y efectiva) resultaba la silla Riaza, obra de Paco Muñoz.

Nutriéndose de los grandes

“Austero, quizás demasiado, su punto de inflexión llega cuando conoció a David Hicks en los 60. Se juntaron dos grandes personajes, ambos con un carácter imposible pero un tándem mundial. Paco Muñoz era el mejor interiorista pero no era decorador. Hicks, en cambio, fue el grandísimo decorador de una era. Pero no era un técnico”, subraya el interiorista. “Hicks vino a Madrid para decorar una casa de Gutiérrez Soto en Puerta de Hierro. Estuvo solo un día, cobró un pastizal pero entregó el proyecto más perfecto que se pueda uno imaginar. Ahí se conocieron mi padre y él”.

Ese único contacto con el inglés revolucionó su visión de la decoración. Cuando él fundó C&J en el 52 todo era apagado pero, gracias a Hicks, logra introducir el color en los años 70, y en la sede de Padilla se produce una explosión cromática. Tiempo después conoce a Manuel Cánovas. Y si con Hicks llegaron las combinaciones atrevidas, el rosa y el naranja que eran demasiado para este país, con Cánovas el mundo de Paco Muñoz se calma y tranquiliza.

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La mayoría de bocetos de Muñoz en la época de Casa & Jardín seguían la misma aproximación estética.

Retrato de Muñoz con David Hicks en la tienda de Casa & Jardín. Foto: Colección Javier Muñoz.

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“Paco era diferente”, sigue explicando su hijo mayor. “Él era un auténtico arquitecto de interiores. No se identificaba con el termino decorador. Paco Muñoz era el mejor, el número uno. Tenía un criterio extraordinario y una mano maravillosa”. Y sin que él fuera consciente, además de escuela creó una saga. Sus dos hijos Javier y Mafalda y su nieta, Clara, han seguido sus pasos, tal y como apunta el interiorista. “Ahora Mafalda, mi hermana pequeña, lo está haciendo francamente bien en su estudio Casa Muñoz, junto a su marido Gonzalo Machado, con proyectos que van desde pisos en Londres hasta el restaurante de la Fundación Beyeler de Riehen en Basilea (Suiza)”. Mientras, según concluye él, Clara se mueve entre México y Madrid realizando reformas y firmando nuevos proyectos de viviendas privadas y restaurantes.

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Más detalles de la casa de Muñoz en Pedraza. Foto: Francesco Venturi (Libro The Spanish House, 2006).

Escritorio y butaca ideada y producida por la compañía de Paco Muñoz y Alonso Martínez. Foto: Gonzalo Machado.

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