Fotografía: Lupe Clemente
Interiorismo: Estudio Caliza

49 metros cuadrados se transforman en Madrid, entre arcos y terracotas, con esta obra de Estudio Caliza

El mini apartamento en la capital española había dejado de ser la ilusión de sus dueños, hasta que intervino este despacho con una ingeniosa reforma que, mediante pequeñas soluciones, ha conseguido la máxima luz y una gran sensación de amplitud espacial.

Tras un año viviendo en el extranjero, los propietarios de esta casa volvieron a Madrid, su ciudad, y apenas reconocían el que había sido su antiguo hogar. Fue esa sensación de extrañeza la que les llevó a contactar con el equipo de Estudio Caliza. Querían un lavado de cara pero, después de varias reuniones con los interioristas, el diagnóstico fue más que rotundo: hacía falta una reforma integral, puesto que los 49 metros cuadrados de la vivienda contaban con un espacio muy dividido, un hall oscurísimo y, por si fuera poco, las posibilidades funcionales eran nulas.

Tanto en portada como en esta imagen, vista de la estancia común que conforman el salón y despacho (izq.) junto al comedor y la cocina (dcha.).

El gran toque de la cocina reside en los matices de sus curvas.

Lo ideal según el despacho era empezar de cero. Y así lo hicieron. “Necesitábamos crear espacios cómodos, prácticos, amplios y luminosos, junto con el cambio estético alegre y acogedor que la pareja esperaba”, avanzan. “En definitiva, teníamos que crear un nuevo modelo de hogar”. Cosa que los interioristas lograron a base de explotar al máximo ciertos materiales y recursos arquitectónicos, teniendo en cuenta que las dimensiones de la vivienda eran muy limitadas, y que la geometría triangular de su planta tampoco ayudaba.

En busca de la fluidez

Algunas labores iniciales sí estaban claras a priori. Desde Estudio Caliza sabían que, al unificar cocina y salón desdibujando al mismo tiempo el oscuro hall de entrada, el efecto que se conseguiría sería mucho más jugoso. Pero aun así el espacio seguía sin fluir. La clave la encontraron cuando incluyeron en el proyecto la curva. “Diseñamos una isla central en dos alturas, para integrar la zona de comedor, y lo siguiente fue dotarla de una forma redondeada de modo que articulara el espacio triangular de la zona de estar-cocina”, desgranan.

Para Laura y Raúl, la pareja propietaria, los libros debían tener un sitio privilegiado. Por esta razón los estantes para alojarlos atraviesan el paño de mayor longitud de la vivienda, de una manera limpia, sin mostrar apoyos de principio a fin.

Perspectiva del comedor-cocina, dos estancias unificadas en una sola de manera bastante funcional.

Con esta decisión, dicen, lograron dar forma al área principal de la vivienda, ganando además el espacio necesario para ubicar un buen escritorio. “¡Y con dos puestos de trabajo!”, añaden desde el despacho. “A partir de ahí todo empezaba a funcionar”. Sobre todo, porque desde entonces la casa podía erigirse como espacio flexible, y cumplir con todas las necesidades y requisitos de los clientes. Era amplio, cómodo, con bastante almacenamiento y muchísima luz.

Detalles clave

En esa búsqueda por tratar de que los ambientes fueran únicos, en Estudio Caliza querían que cada espacio se mostrase pero no del todo. O sea, que sugiriese lo suyo, fomentando la experiencia de los propios espacios delimitados sutilmente. Cosa que también se logró mediante un elemento arquitectónico por excelencia. “¿Un arco en una vivienda de 2,60 metros de altura y con 49 metros cuadrados? ¡Sí!”, detallan. “Y finalmente no fue uno, ni dos, ¡sino tres arcos!”.

Además, eran arcos de medio punto que ahora logran articular la compleja geometría de la planta de la vivienda. Así convive todo en un mismo espacio, permitiendo la entrada de luz desde la fachada pero, eso también, acogiendo y separando sutilmente el sitio de la cama, el rincón del lavabo, la posición de una (deseadísima) bañera exenta. Y, a la vez, ofreciendo la posibilidad de conferir privacidad a la ducha, simplemente al cerrar estos arcos por medio de puertas correderas.

En el dormitorio, el despacho ideó las boiseries para vestir la pared donde se ajusta la cama, que terminaron de completar con un cabecero de madera y rejilla en toque rústico de The Wood Taylor.

Las puertas correderas, de madera de roble, aportan funcionalmente la independencia de los espacios conectados por los arcos de obra.

Así es la escultural bañera exenta que instaló Estudio Caliza a petición de los clientes.

Pequeños guiños de color

Desde el inicio, la pareja de propietarios se definía como amantes del color, y quería que su casa lo reflejara. Soñaban con un espacio alegre y muy vivo, y que al mismo tiempo ofreciera muchísima serenidad. Las plantas y los libros también debían figurar como protagonistas. “La idea fue componer un ritmo estudiado de tonalidades que nos hablaran de la naturaleza, con notas y acentos que definen cada una de las estancias de la casa en un estricto equilibrio”, aclaran desde Estudio Caliza. Respecto a los materiales, se optaron por continuos, en tonos muy claros, jugando con la contraposición de texturas en suelos y paredes.

Hoy, un suelo liso como el microcemento, que aporta luz y sensación de amplitud, es el que condiciona la planta triangular tras la reforma. Por el contrario, para las paredes se eligió el trabadillo, que por su textura confiere un aire, en cierta medida, rústico y singular. “Es un material que además es ecológico y tiene grandes beneficios para la salud”. Pero, ¿y qué hay del punto más rompedor? Lo añaden las notas de color. Desde los terrazos y el terracota en el mueble de la campana al alicatado del frente de cocina compensado con el color sahara, un beige que envuelve toda la carpintería. Por no hablar del verde, que aparece presente en las plantas, zonas de agua, ducha y lavabo, generando así un perfecto equilibrio donde poder relajarse. Y vivir en armonía.

Los apliques de Aromas del Campo y las cortinas y estores Bárbara, de Telas La Tonelada, consiguen completar el ambiente del dormitorio para un proyecto esculpido al milímetro.

Detalle del único dormitorio con su baño, en formato suite, de esta vivienda diseñada por Estudio Caliza.