Fotografía: Félix Dol Maillot
Interiorismo: Uchronia

El estudio Uchronia está detrás de este piso en París cincelado como si fuera una piedra preciosa

Cada detalle del apartamento ha sido pensado, tallado y pulido para que su clásico caparazón resulte idéntico a un joyero en el que no falta de nada. Hay paredes en degradado, colores a tutiplén, ángulos arriesgados y un sinfín de piezas ad hoc y de grandes clásicos.

De entre los proyectos que este despacho ha firmado en sus cuatro años de vida, el del restaurante del Museo de Arte Moderno de París, un encargo con un presupuesto enorme que duró dos años, no fue ni de lejos el que más repercusión tuvo. Pero sí el que lo cambió todo. “Sirvió para asentarnos y demostrar que no éramos críos haciendo cosas raras”, recuerda el arquitecto y fundador de Uchronia, Julien Sebban, desde su oficina en la capital francesa. Lo comenta orgulloso, porque gracias a aquella descomunal reforma el teléfono empezó a sonar de verdad. “Supongo que, también, por lo anticuado que se ha quedado en París en cuanto a arquitectura de interiores. A la gente le parece que lo nuestro es fresco y distinto”.

En portada y en esta imagen, el salón con las cortinas a cargo de Justin Morin siguiendo los degradados de las paredes.

A la izquierda y derecha, Sacha Meimon y Jonathan Wray, interioristas de Uchronia junto al fundador de este estudio, el arquitecto Julien Sebban, en el centro.

Otra vista del salón con el comedor al fondo.

El de este piso en París es uno de los proyectos que resolvieron en Uchronia mientras desde el estudio preparaban una gran muestra de artesanía en el Grand Palais de París.

La diferencia está en que Uchronia no se recrea en los estereotipos tan manidos de lo chic, como tampoco en darle vueltas a la estética señorial del centro de la ciudad, que era lo que quería evitar a toda costa una nueva clienta del despacho. Trabajaba en el sector de la alta joyería, tenía un apartamento de 240 metros cuadrados en el Triangle d’Or de la capital, y hace dos años quería convertirlo en un joyero, literalmente. “Tardamos siete meses en reformar el piso”, informa el autor, argumentando que la vivienda no se encontraba en un bloque cualquiera. Era un clásico edificio haussmaniano de principios del XIX.

Al igual que en las paredes del comedor, todo el apartamento incluye degradados confeccionados por Uchronia en colaboración con Atelier Roma.

Además de dividirse en varias partes, la mesa del comedor contempla unas patas que simbolizan los engastes de un diamante.

Así es la colorida galería-pasillo que contempla este apartamento en París.

¿Puede el pasado resultar novedoso?

Avanzan desde el estudio que su idea la tenían muy clara. Lejos de actualizar la historia del piso, se trataba de conservarla pero de un modo que pareciera moderna. Y en vez de echar los tabiques abajo, el trabajo consistía en operar con lo que ya había. Mismas habitaciones y molduras idénticas y, allá donde faltasen estos últimos elementos, recrearlos con la ayuda de fabricantes del país. “Igual que con los tiradores de las puertas. Los hizo Bonnemazou Cambus, un taller artesano que es súper cool”. El resto tenía que ver con mantener el ultra colorido estilo por el que hoy se conoce a este despacho, aunque sustituyendo sus habituales ondas y curvas por pronunciadas geometrías que no pasan desapercibidas.

Pero es que cuesta pensar lo contrario, que alguien entre a este piso y no se sorprenda al ver las paredes con degradados o los sucesivos ángulos, formas cuadradas y cortes en bruto. Están ahí para evocar los engastes de los diamantes. “Y, de hecho, creo que el efecto lo hemos conseguido, porque realmente sientes que adentro todo tiene forma de piedra preciosa”, subraya Sebban. En el salón, un sofá de Edra en azul eléctrico imita uno de los fragmentos de la butaca contigua estructurada en cientos de pequeños vidrios, a la vez que la estantería metálica y piramidal, obra de Wendy Andreu, adopta la forma octogonal del mismo modo en que lo hace la alfombra presidencial.

Una de las zonas de paso de la vivienda en la que tampoco faltan detalles como los sillones de Cassina.

Perspectiva del vestidor.

Detalle de las manillas creadas por Bonnemazou-Cambus.

Interior del único dormitorio que contempla la casa a lo largo de sus más de 200 metros cuadrados.

Referencias infinitas

La del único dormitorio de la casa es otra estancia que no se queda atrás. Las líneas ondulantes de la moqueta, inspiradas en el ónice, encajan con la cama cuyas esquinas vienen rematadas por lámparas de alabastro tallado. Distribuidos por el apartamento destacan mesas multicolor de Glas Italia que reflejan y refractan la luz, “como una gema lustrosa”, comparan en Uchronia. Hay clásicos también, desde el sillón Tongue de Pierre Paulin a un tocador de Ettore Sottsass, y piezas muy de gabinete de curiosidades entre las que figura una lámpara de araña de Murano con un tono exacto al del ópalo. “O el espejo trumeau sobre la chimenea”, señala el arquitecto. “Solía estar en los apartamentos del siglo XIX, por lo que nos parecía coherente. Lo único es que nosotros le añadimos una lámina de oro japonés que parece, de nuevo, el engaste de una piedra”.

Julien Sebban, contento por el resultado del apartamento, asegura que lo más divertido de la reforma le pareció el haber colaborado con los artesanos. Le gustó tanto que, en los últimos meses, ha continuado. En septiembre presentará en la Semana del Diseño de París la exposición más grande de Uchronia hasta la fecha, y en la que incluirá piezas suyas tanto de interior como outdoor. Incluso se podrá ver una cama muy loca que su despacho está desarrollando hoy, tal y como él concluye. “La cama vendrá con un tejido que hemos creado con el fabricante de seda más antiguo de Francia. Lleva sin sacar ni un solo diseño nuevo desde el siglo XVIII”.

Cada estancia, pese a disponer de un tono imperante distinto, se conecta visualmente gracias a las molduras, degradados y lámparas de araña.

La alfombra del dormitorio se plantea como una extensión de la propia cama.

Nueva vista de la galería con sus radiantes vidrieras.

Plano detalle de una de las mesitas auxiliares del salón.