¿Qué está pasando en la cocina? Hablamos con tres estudios españoles que están revolucionando esta parte de la casa

La cocina se ha convertido en el corazón de la casa, un punto de encuentro y, sobre todo, un escaparate de diseño en el que las mentes más creativas siguen poniendo el foco con nuevas propuestas, materiales y funciones.

Todo lo bueno pasa en la cocina. Y no hablamos solo de recetas, que también, sino de todo lo demás. Ahora, esta parte de la casa que tradicionalmente tenía una única función, actúa como centro vital y neurálgico. Aquí se cocina, se estudia, se trabaja y se produce la mayor parte de la vida social doméstica. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Decía el chef francés más reconocido del mundo, Joël Robuchon, que “no puedes cocinar si no te gustan las personas”. Y el tiempo le ha dado la razón. Una de las claves que ha seguido esta máxima a nivel de diseño ha sido la –cada vez más común– apertura al resto de la casa. Ahora el salón y el comedor desdibujan sus límites con la cocina eliminando barreras. Pero no es la única. Para saber cómo son las cocinas a día de hoy, hemos hablado con tres estudios de interiorismo españoles —Burondo, Febrero Studio y PLANTEA— que saben mucho de esta transformación porque son parte activa del cambio. 

Burondo: La cocinas como fusión perfecta de funcionalidad y diseño

Nadie como Isabel y Beatriz Blanco, fundadoras de Burondo, para manejar los tonos neutros y mezclar materiales. Algo que, por supuesto, también aplican en las cocinas de sus proyectos sobre las que no dudan en admitir que “han evolucionado hasta convertirse en el epicentro del hogar”. “Un lugar de encuentro y detalle”, nos dicen, y enfatizan la importancia de diseñar pensando en la cohesión del conjunto. “Igualar colores, materiales y acabados, integrar los electrodomésticos con paneles y optar por campanas extractoras de encimera son algunas de las claves”, añaden.

Proyecto de Burondo en Madrid. ©Salva López

Proyecto de Burondo en Miraflores, también en Madrid. Esta vez, apostando por el contraste de tonalidades claras de la madera. ©Montse Garriga

En cuanto a los materiales, este dúo de hermanas apuesta por una variedad de metales y rechapados de madera para los muebles, adaptando el tono a cada espacio. Para las encimeras, prefieren la piedra natural: “A veces buscamos un tono que se integre con el resto y otras crear contrastes fuertes”, explican. Esta elección de materiales no solo está basada en la durabilidad, sino que también debe añadir un toque premium.

Los clientes busca comodidad, orden y aprovechar el espacio cuando los metros no son suficientes. Ante esta problemática, Burondo nos da tres claves: minimalismo funcional, texturas naturales e iluminación estratégica. “Crear un diseño limpio, despejado y ordenado es imprescindible cuando contamos con dimensiones reducidas. Es necesario utilizar electrodomésticos integrados y los máximos elementos posibles a medida”, enfatizan. Y en estos casos, el color también tiene mucho que aportar. Por eso nos dan un consejo: “Apostaríamos por una paleta monocromática para crear una atomósfera tranquila, ampliando visualmente el espacio”.

En un proyecto recientemente terminado en Barcelona, las mentes preclaras que dan forma a Burondo integraron la cocina con el salón/comedor, respetando los elementos arquitectónicos tradicionales. “La cocina quedó como una pieza muy integrada pero aislada. Sin ser pretenciosa ni robar protagonismo, pero siendo muy funcional y estética”, comentan orgullosas.

Proyecto en Barcelona de Burondo. © Vossco

Febrero Studio: La interesante vuelta del inox y la inevitable fiebre de las islas

Jesús Díaz y Mercedes González, al frente de Febrero Studio, son expertos en crear espacios a medida en los que no les tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones arriesgadas. Desde su estudio en Madrid señalan una tendencia notable en las cocinas modernas: el regreso del acero inoxidable (Inox). “No porque sea nuevo, sino porque ha habido una época donde los clientes lo rechazaban y ahora, que está más extendido, nos lo piden de nuevo”, explican. 

También destacan los extractores de encimera de filtro como un gran avance, ya que permiten una mayor libertad en la disposición de la cocina, especialmente en reformas.

 

Proyecto H59 en Madrid de Febrero Studio, en el que puede apreciarse este regreso del que hablan desde el estudio, además del uso del espejo, otra apuesta que caracteriza a sus cocinas. ©Germán Saiz

Como decíamos, en los proyectos de Febrero Studio se está utilizando mucho Inox, pero también mucho espejo. “El Inox básicamente porque es limpio y estéticamente contrasta a la perfección con otros materiales menos ‘depurados’ o más bastos. El espejo normalmente lo utilizamos para dar amplitud y evitar volúmenes agresivos en espacios no demasiado amplios”, detallan. “A nivel de frentes de armario variamos muchísimo y en cuanto a encimeras, últimamente usamos muchas cuarcitas que es una buena manera de introducir un elemento natural con muy buen resultado a nivel de limpieza y dureza”.

Sus clientes suelen buscar cocinas integradas que oculten electrodomésticos y, sobre todo, un elemento tan deseado como polémico: las islas de cocina. “Es una fiebre que esperamos que pase porque aunque es un elemento muy bonito, no siempre encaja ni resuelve de manera inteligente determinados espacios”, comentan. Es decir, “islas sí, pero no a toda costa”. 

Cuando hablamos de cocinas pequeñas, recomiendan tener la “capacidad de ocultar sin necesidad de tener todo ordenadísimo, usar lavavajillas pequeños y evitar muebles altos aunque se pierda algo de almacenamiento”.

BOS-COS de Febrero Studio. Cocina, salón y comedor se mezclan en una sola estancia, en una disposición que aporta calidez, comodidad y orden. ©Germán Saiz

Detalle de la isla en la cocina del proyecto BOS-COS. ©Germán Saiz. 

Proyecto A134 de Febrero Studio. ©Germán Saiz

PLANTEA: La cocina da “un paso atrás” para volver a ser una parte integral de la casa

Lorenzo Gil, Luis Gil y Carla Morán forman el equipo que lidera PLANTEA, el estudio que firma los interiores más creativos, inesperados y al mismo tiempo acogedores de la capital. A través de su experiencia en proyectos de todo tipo, subrayan con decisión una vuelta atrás en el diseño de cocinas, una vuelta atrás necesaria y positiva. 

Para ellos, la gran revolución ha sido “la desaparición del ‘mueble de cocina’ y que estos tengan el mismo cuidado y calidad que otros muebles de la casa”. Su visión es que la cocina sea un lugar acogedor, donde los elementos no sean parte de un conjunto específico y continuo, sino que se compongan de distintos elementos con diferente función y personalidad. “El aparador, la estantería, la alacena…componen de nuevo esta parte de la casa, recogiendo sin temor los electrodomésticos. Lo más bonito es que deje de ser ‘la cocina’, con todas sus connotaciones, y empiece a ser ese lugar tan acogedor ‘donde se cocina’”, afirman. 

En Casa Guzmán, una casa de pueblo, hay madera de castaño, mármol de Estremoz y suelo de baldosín cerámico tradicional en ese lugar donde se cocina, que ya no es solo ‘la cocina’. ©Germán Saiz 

La elección de los materiales para PLANTEA es una cuestión que varía en función del carácter de la casa. No es lo mismo una casa de pueblo que una casa unifamiliar en un entorno urbano. “Van con los materiales del resto del proyecto, en continuidad, con alguna pieza específica si lo vemos necesario. Las cocinas las hacemos nosotros, en ocasiones apoyados en una casa especializada que aporta su conocimiento, pero siempre diseñadas con materiales fuera de los catálogos habituales”, explican.

En su día a día se han dado cuenta de una demanda muy común y casi siempre imposible de cumplir: “que la cocina quede integrada con el estar pero que también se pueda cerrar y que tenga isla”. Hay que ser realistas, todo no se puede. PLANTEA propone un enfoque más flexible y adaptativo, renunciando a la rigidez del diseño tradicional.

Entre sus proyectos recientes, destacan tres espacios muy distintos, cada uno con el carácter apropiado para su situación. “Todos integrados en la casa sin cerramientos, sin cambiar el suelo pero sutilmente adaptadas a su uso específico y conformando un lugar identificable y tan acogedor o estético como la mejor parte de la casa”, concluyen.

En Casa Bonanza, una casa unifamiliar en Boadilla, frentes de contrachapado de madera de abeto, mueble central de hierro lacado texturado, estanterías pintadas como la pared y suelo de piedra de Campaspero. ©Salva López.

Casa DH, una casa en Jerónimos cuya cocina se ha diseñado con un aparador de inoxidable, alacena de chapa de hierro lacada, isla de madera de nogal, y suelo de tarima de pino Douglas. ©Salva López.