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Santa Teresa 34: una antigua casa rehabilitada por Durietz Design en el interior de Mallorca

Fotografía: Salva López
Arquitectura e interiorismo: Durietz Design & Development

Josephine y Christoffer Du Rietz son la pareja artífice de este despacho que ha logrado enfundarle nueva vida a una vieja vivienda en el centro de Sóller, a base de combinar (con armonía y destreza) todo tipo de elementos modernos y del pasado. Así ha quedado el resultado.

Josephine y Christoffer Du Rietz decidieron mudarse hace siete años a Mallorca para empezar una nueva vida. Y supieron cómo hacerlo. Después de bastante tiempo trabajando en diferentes empresas en su Suecia natal, la pareja de arquitectos y diseñadores vendió todo lo que tenía y fundó en la isla su estudio Durietz Design & Development. El objetivo era proteger, transformar y embellecer casas y edificios antiguos convirtiéndolos en espacios llenos de vida. De esa búsqueda nacieron proyectos exitosos como Camp Roig 31, en Alaró, o Casa Sa Mar en Sóller, un pueblecito mallorquín donde justo también se encuentra su más reciente trabajo. Se llama Santa Teresa 34 y es, ojo al dato, una casa adosada de 550 metros cuadrados.

Vista de la parte trasera de la casa. En portada, salón de la planta baja con la chimenea original, sofá Covent de New Works, butacas Safari de Carl Hansen & Søn y mesa de centro de Travertino rojo diseñada por Du Rietz Design. Sobre la pared, pintura de Josephine Du Rietz.

Mesa redonda del comedor diseñada y producida por Durietz Design junto a un carpintero local. Sillas J39 vintage de Børge Mogensen para Fredericia y cortinas de lino con tela de Yutes. En la esquina, fuente original de la casa habilitada para producir agua potable filtrada.

Acceso al jardín con tumbonas de teca de Zara Home.

La cocina es una colaboración entre Durietz Design y Cocinart realizada especialmente para la casa. Sobre las encimeras de mármol Travertino Walnut, tablas de cortar y vajilla de Zara Home y jarrones de anticuarios locales.

“Un amigo nuestro que trabaja en el mercado inmobiliario nos mostró esta joya arquitectónica e inmediatamente nos enamoramos de ella”, explica la pareja. “Tardamos tres años en reformar y diseñar su interiorismo, porque tenemos unos estándares muy altos y queríamos que todo saliera perfecto”. En total, la casa de tres plantas cuenta con cinco dormitorios, todos con baño propio, dos zonas de estar con chimenea (una en la primera planta y otra, en la segunda), una cocina abierta, un despacho, una bodega de vinos y un cuarto de servicio en el sótano. “Al ser una casa antigua nos encontramos con habitaciones pequeñas sin luz y sin ventanas. Pero queríamos un lugar más abierto, así que modificamos algunos espacios interiores”, recuerdan.

Reliquias de ayer y de hoy

Los cambios de los que hablan los hicieron, claro, respetando siempre los muros de carga, y consiguieron así darle mucha más amplitud a la vivienda. “Además, modificamos algunos suelos, pero mantuvimos varias baldosas originales”, destacan. El interior de la casa, que tiene como eje central la gran escalera en forma de espiral, es una combinación muy bien equilibrada entre elementos modernos y antiguos. En Durietz Design mezclaron con maestría obras de arte, muebles y espejos adquiridos en anticuarios, otros tantos de primera mano. O incluso diseñados por ellos mismos y fabricados por artesanos locales, como la mesa redonda del comedor o algunas mesillas repartidas por las dos plantas.

Perspectiva de la gran escalera en espiral que preside esta vivienda rehabilitada por Durietz Design.

Entrada a Santa Teresa 34 con suelos originales y muebles de anticuario.

Vista de la escalera en forma de espiral con la barandilla y las baldosas originales que conservó el dúo de Durietz Design.

El salón de la segunda planta viene con sofá BoB de Blåstation, mesa de mármol verde diseñada por Durietz Design y sillones Gogan de Patricia Urquiola para Moroso. En la pared, pintura de Josephine Du Rietz.

Entre los elementos decorativos también destacan unos cuadros que la misma Josephine pintó. “La idea era darle mucha vida y personalidad al proyecto, no queremos vender un lugar vacío sino uno listo para vivir con todas las comodidades que eso implica. Aparte, hay un vino de la casa elaborado en colaboración con la bodega local Son Puig que tiene un etiquetado especial para Santa Teresa 34”, informan. “Las botellas están listas para que las disfruten los futuros compradores”. Otro de los detalles interesantes de la propiedad es el ascensor que instalaron desde el sótano hasta el ático, una tarea compleja teniendo en cuenta que se trata de una gran obra de arquitectura e ingeniería en un edificio antiguo.

Un gran secreto (al fondo del todo)

“Logramos preservar la mayoría de la estructura y gran parte de la valiosa carpintería original cuando hicimos todas las instalaciones eléctricas y de calefacción”. Ahora, una de las zonas más importantes de la propiedad es el jardín trasero de 200 metros cuadrados, donde conservaron sus plantas y árboles frutales para mantenerlo vivo y verde. Ahí se encuentra hoy la casa de huéspedes (con una habitación con baño propio), el comedor exterior de tres metros de largo y la gran piscina rectangular de inspiración italiana con baldosas de color naranja y blanco colocadas de modo que combinen con la tela de los cojines de las tumbonas. Es una obra de la que, en resumen, en Durietz Design se sienten muy orgullosos.

De nuevo, el patio trasero de la vivienda junto con su piscina estrella.

El comedor exterior de tres metros de largo dispone de un banco de obra y sillas antiguas de hierro.

Detalle de la piscina con flotadores de Petites Pommes.

“Pasamos mucho tiempo buscando baldosas seguras para la piscina y telas resistentes al exterior, y nos encantó el resultado. Esta casa es perfecta para compartir en familia porque tiene mucho espacio. Mallorca es un lugar excelente para vivir, tanto por la calidad de vida como por las construcciones tan valiosas que existen. Yo tengo una larga historia de amor con la isla, ya que de pequeña solía quedarme todos los veranos con mi familia en el piso que aquí tenían. Guardo muy bellos recuerdos paseando con ellos y posteriormente con Christoffer y mis hijos”, comparte Josephine. “Siempre diseñamos las casas con mucho cuidado y esmero, como si fueran para nosotros”, concluyen ambos. “Disfrutamos muchísimo del proceso, desde el principio hasta el final”.

Al fondo, uno de los dormitorios de esta casa mallorquina.

Baño principal de la primera planta con la bañera revestida con Travertino Walnut.

Vista del dormitorio principal con cuadros de Josephine Du Rietz y Josephine Aune.

Así luce otro de los cinco dormitorios de esta casa en Sóller.

Christoffer y Josephine Du Rietz, al mando de Durietz Design & Development, en el comedor de Santa Teresa 34.

Diseño de otro de los baños.