Fotografía: Julia Totoli
Studio Ark

Studio Ark abraza el modernismo brutalista en este apartamento de Brasilia

Un rotundo muro de hormigón divide este apartamento de 145 metros cuadrados en Brasilia y Studio Ark decidió mantenerlo para provocar, con toda la intención, un estilo modernista brutalista con un toque vintage.

El proyecto de reforma de este apartamento en Brasilia, llevado a cabo por Studio Ark, se ha convertido en un homenaje a la arquitectura brutalista y a los muebles brasileños con cierto estilo vintage. El equipo decidió conservar un imponente muro de hormigón que cruza la vivienda, transformándolo en el eje central del diseño. “Queríamos que el muro fuese un elemento provocador, que redefiniera el espacio y aportara un carácter distintivo al apartamento”, explican desde Studio Ark. Este gesto audaz no solo celebra la crudeza y la fuerza del material, sino que también reinterpreta el legado modernista de la capital brasileña.

El apartamento combina a la perfección la crudeza del hormigón con la calidez de la madera.

El foco del proyecto fue el uso de muebles brasileños, valorando a los artistas de Brasilia. El vintage lo impregna todo de manera sutil.

Una disposición que predispone a la vida en común

El apartamento, de 145 metros cuadrados, fue reconfigurado para maximizar la funcionalidad y la fluidez espacial. La disposición original, algo fragmentada, fue sustituida por un plano abierto que favorece la interacción entre los distintos ambientes. De hecho, los propietarios, una pareja joven sin hijos y con dos perros, quiso que la casa tuviera tres suites, pues en origen tenía tres dormitorios pero solo uno en suite. También era importante enfatizar la zona más social poniendo el foco en la cocina. De esta forma, lo que antes era un espacio cerrado y aislado, se integró completamente en la zona de estar, creando una transición suave y continua.”Buscamos una relación directa entre los espacios, eliminando barreras visuales y físicas para fomentar un ambiente más conectado y luminoso”. El mármol verde de Guatemala que protagoniza la cocina supone un punto rompedor.

Como a los propietarios les gusta mucho celebrar cenas en casa, la cocina se integra de manera fluida en la zona del salón y comedor.

En algunas zonas del techo se mantuvo el hormigón. En este caso, se aprovechó para colocar unos focos sobre la mesa del comedor

En la cocina se utilizó mármol verde de Guatemala, resaltando la isla y la hornacina.

Brutalismo contemporáneo

El diseño interior se nutre de la paleta cromática y material propia del brutalismo, pero con un enfoque contemporáneo. Los tonos grises y terrosos del hormigón se equilibran con la calidez de la madera natural utilizada en el mobiliario y los suelos. Las texturas rugosas del hormigón contrastan con superficies pulidas y acabados suaves, creando un diálogo entre lo áspero y lo refinado. “La elección de materiales fue fundamental para lograr un equilibrio entre lo rústico y lo sofisticado, y para darle al espacio una personalidad única”, señalan desde el estudio. El suelo del espacio de la cocina se revistió de porcelánico, y un bloque de madera existente fue reutilizado en un banco realizado a lo largo de la ventana de la sala, cubriendo toda la bodega (otro imprescindible) y corredor de circulación para el área privada.

Sencillos y rotundos, los dormitorios siguen la estela del brutalismo modernista.

Un enorme armario hace las veces de separador en el mismo dormitorio.

Uno de los retos más grandes fue integrar elementos modernos sin perder la esencia brutalista del diseño. Los sistemas de iluminación juegan un papel crucial en este sentido, acentuando las formas geométricas y las sombras dramáticas del hormigón. Se optó por luminarias empotradas y focos dirigidos que realzan las texturas y aportan un toque escultural al conjunto. “La iluminación no solo cumple una función práctica, sino que también actúa como un elemento de diseño que realza las cualidades del espacio”, afirman los arquitectos de Studio Ark.

El hormigón asoma por el techo de uno de los baños.

El mármol verde de Guatemala de la cocina se replicó en todas las encimeras de los baños, una forma de dar continuidad al proyecto en todas las estancias.

El mobiliario seleccionado para el apartamento sigue la misma línea de respeto por el brutalismo, pero con una mirada hacia la comodidad y la funcionalidad moderna. Las piezas, de diseño minimalista y formas limpias, complementan sin competir con la estructura predominante del hormigón. Sofás modulares, mesas de líneas rectas y sillas ergonómicas conforman un conjunto que invita a la relajación y al disfrute del entorno. “El mobiliario es una mezcla de piezas contemporáneas con piezas modernistas vintage como las sillas de mesa de comedor Zalszupin, el sillón mecedora Pelicano de Michel Arnoult y los sillones Ouro Preto de Jorge Zalszupin.”, explican desde el estudio. “Nuestro objetivo era crear un espacio que, sin perder su esencia brutalista, pudiera ser vivido y disfrutado en su máxima expresión”, concluyen. Conseguido.

Las dos mascotas de los propietarios están encantados en su nueva casa, y fue por ellos que se cambió el suelo de madera a porcelánico.

A los propietarios les gusta mucho viajar y siempre traen vino de sus viajes, por lo que solicitaron una bodega para guardar las bebidas, elemento que se realizó íntegramente con la madera reutilizada del piso original.