Fotografía: Juan Baraja
Arquitectura: SelgasCano / Interiorismo: Andreu Carulla

Así es Tramo, el nuevo restaurante en Madrid que lleva la sostenibilidad a otro nivel

La capital española da la bienvenida a este local gastronómico que en su día albergó uno de los enclaves de la Movida madrileña. Hoy, aquella transgresión queda todavía patente pero a través de códigos muy distintos que hablan sobre cómo diseñar de forma bella, utilitaria. Y sin cargarse el planeta. Todo un ejemplo a seguir.

La primera vez que el diseñador Andreu Carulla y los arquitectos de SelgasCano entraron a lo que hoy es el restaurante Tramo, lo tuvieron claro. Esa joya industrial tenía su esencia intrínseca, y el trabajo ahí debía limitarse a acompañar aquella crudeza tan brutal casi desaparecida en el barrio madrileño de Prosperidad. “Es tan fácil como verlo y no intentar imponer un estilo o una firma. Dejar que sea el espacio quien domine y no el autor”, comienza Carulla en una conversación con MANERA. Con ese eje en mente, los creativos implicados dieron forma a Tramo (Eugenio Salazar, 56), el segundo local gastronómico de Proyectos Conscientes en la capital después de su aclamado Mo de Movimiento.

Además de SelgasCano y Andreu Carulla, cabe mencionar la implicación en el proyecto del bioingeniero Ismael Caballero, la experta en sostenibilidad Cristina Freire, la constructora Zimenta Obras y Proyectos, la consultora Soulsight y el estudio de branding Relajaelcoco.

Si hay un concepto que define este proyecto, ese es el de la sostenibilidad. Y no solo la ambiental. Se ve en el propio diseño interior del restaurante, diáfano y distribuido en distintos niveles con la cocina como centro visual de Tramo. Ahora, tras una extensa rehabilitación, el respeto por la arquitectura original es la clave de su estética, con las esbeltas cerchas de hormigón y los cables de acero puestos en valor a lo alto. Lo más sorprendente es que para dejar el techo libre de tubos y conductos, son los bancos los que se transforman en toberas y reparten el aire por todo el restaurante.

Tecnología milenaria

Los materiales utilizados como la cal, la arena, el ladrillo cerámico visto o la mezcla de cemento con anhidrita del suelo provienen de la bioconstrucción. Los escombros de la excavación y la madera del mobiliario se han reutilizado, y parte de la arena obtenida en las obras es ahora la vajilla de Tramo. Además, todo ello podría tener una tercera vida en un futuro. Pero la joya de la corona es el sistema de ventilación natural que corre bajo tierra. Se trata de los pozos provenzales, una técnica originaria del siglo III d.C., que aprovecha la temperatura del subsuelo para refrescar los espacios en verano y aclimatarlos durante el invierno. Con el simple flujo del aire bajo tierra, la temperatura varía entre 10 y 12 grados centígrados.

Instalación del banco por donde discurre la ventilación del local, producido por Ceràmiques Est en La Bisbal.

Aunque puedan parecer ladrillos de obra, cada pieza de cerámica ha sido diseñada por Andreu Carulla a propósito para Tramo.

El mobiliario está formado, en total, por más de 2.000 módulos.

Pero, ¿y por dónde sale el aire? Nada más y nada menos que por los bancos. Estos asientos parecen estar hechos de simples ladrillos de obra, pero son piezas de cerámica meticulosamente diseñadas por Carulla para repartir el aire aclimatado por todo el restaurante, temperando a la vez los mismos bancos. A la vez, sus finas ranuras están diseñadas ad hoc para poder ser tapizadas y ofrecer una experiencia cómoda al comensal. “Lo que no sabe la gente es que están sentados encima del sistema de ventilación”, recalca el diseñador, y prosigue. “Detrás de esta estética tan humilde o tan poco pretenciosa hay una sofisticación y un confort extremo”.

Tramo a tramo

La modularidad es la esencia del diseño. En Tramo todo es reemplazable, modificable y reciclable. Las elegantes lámparas, por ejemplo, están hechas a partir de piezas de varilla roscada rescatada de las propias obras del espacio, y generan una iluminación muy suave gracias a un disco de algodón reciclado donde rebota la luz de manera desigual. Por otro lado, las sillas son fáciles de desmontar, con la posibilidad de sustituir piezas o adecuar su tamaño con facilidad. “El concepto y el nombre del restaurante vienen justamente de que el trabajo se ha hecho por partes. Las cerámicas son tramos, igual que la modularidad”, explica Carulla.

El objetivo de la compañía es “conseguir un nuevo ocio urbano, creando una alternativa de consumo en las ciudades de bajo impacto en las personas y en el planeta”, explican desde Proyectos Conscientes.

En la reforma se han abierto lucernarios en el tejado, y esas planchas de policarbonato sirven ahora de falso techo en los baños.

El diseño, con una selección de materiales reducida, logra crear un ambiente cálido y acogedor.

Tramo es una alternativa a lo convencional, un espacio urbano donde la tan abusada palabra sostenibilidad sí tiene sentido. “Lo que más me gusta es la naturalidad con la que el espacio ha aceptado estas piezas tan brutales y rudas, y la calidez que se consigue con tan pocos elementos”, concluye el diseñador. El local siempre ha sido símbolo de modernidad, primero con la arquitectura vanguardista de los 50, más tarde alojando el mítico bar de la Movida madrileña Garaje Hermético y, ahora, como un ejemplo muy honesto de lo que debería significar cuidar el mundo en el que tenemos la suerte de vivir. Sin duda alguna, lo que este proyecto ha avanzado en cuanto a sostenibilidad es un gran tramo.

Las patas de las mesas y sillas presentan un sistema de piezas de aluminio que permite ser ensamblado en el mismo local y reutilizado indefinidamente.

Las iluminarias juegan con el reflejo heterogéneo de un disco de algodón reciclado de manera muy sofisticada.