Fotografía: Anna Batchelor
Sara Leonor

Una apuesta certera por el color y la practicidad: esta casa victoriana en King’s Cross huye del minimalismo y destila gusto y vitalidad

La interiorista Sara Leonor acometió esta reforma en el barrio londinense de King’s Cross con dos objetivos: aprovechar al máximo cada rincón de la casa y diseñar un espacio vivo, con personalidad.

Son solo 42 metros cuadrados, pero es altamente probable que sean los 42 metros cuadrados con más carácter y mejor aprovechados del vibrante barrio londinense de King’s Cross. En este inmueble histórico, uno de esos Mansion Blocks de la era victoriana –en concreto, de 1905–  que definen la arquitectura londinense, una pareja vivía de alquiler y, enamorados de la zona, decidieron comprar cuando el dueño puso la casa en venta.  Llegó entonces el momento de hacerla suya y entró en escena Sara Leonor, interiorista española afincada en Londres, que fundó su estudio homónimo en 2018. Como ocurre con muchas casas de esta época y estilo, aunque rebosen elegancia y pose, la funcionalidad suele brillar por su ausencia. “Estaba pensada para otros usos y costumbres, no era funcional porque el espacio no estaba bien aprovechado”, nos cuenta. Sacar partido a cada metro cuadrado se convirtió entonces en su misión, a nuestro parecer, exitosa, pero juzgue usted mismo.

Los  azulejos blancos y negros que cubren el suelo son el modelo Mattonelle Margherita de Domus.

Los electrodomésticos panelados en verde contrastan con la encimera cobriza, de estilo londinense.

El color como hilo conductor del interiorismo

La reforma comenzó por la cocina y el baño –”es habitual, porque son los espacios más difíciles de intervenir uno mismo, sin ayuda profesional”–, y el color fue el punto de partida. “Tenían claro que querían emplear el verde en la cocina y, a partir de ahí, fuimos definiendo el resto de opciones cromáticas”, explica Sara. Panelaron todos los electrodomésticos para conseguir una imagen continua y lineal, con una combinación de baldosas y paredes pintadas, que amplía la percepción visual de la estancia. La encimera en tonos metálicos y cobrizos se inspira en la tradicional estética industrial londinense.

En el baño, lavabo de hormigón Elm de Kast, azulejos hechos a medida por Mosaic Factory, cortina de ducha amarilla transparente de Quiet Town.

Otra vista de la cocina, donde se aprecia todavía más el juego de contrastes.

Siguiendo la apuesta por el color, en el baño eligieron el amarillo y, para conseguir más amplitud, Sara optó por una bañera redondeada, que facilita el paso, y por un espejo con armario en forma de U y una cortina transparente, que aportan profundidad. “Las baldosas están hechas a mano en Marruecos y su textura es brillo, de manera que sirven de reflejo y contribuyen a que el espacio parezca más grande”, señala. 

Muebles a medida para el ocio y el disfrute

Y llegamos a la sala de estar. Si algo define el espíritu de la casa, es esta estancia, pensada para el disfrute. 15 metros cuadrados que sirven de salón, sala de fiestas y comedor con una mesa de centro extensible y ampliable que puede acomodar a hasta seis personas, algo esencial para los propietarios y muestra del estilo de ocio londinense.  “Gran parte de la vida social en Londres tiene lugar dentro de las casas. Cenas con amigos, fiestas… Se va menos a restaurantes de lo que acostumbramos en España”, cuenta Sara.

El rojo define la zona inferior y superior de la estancia mientras que el blanco de la franja central aporta un entorno neutral para los objetos decorativos de la pareja, que quiso conservar, además, la cómoda original. Gracias a una bancada en zona de L se genera espacio para las visitas, al tiempo que se guarda la colección de discos y se oculta el radiador de la estancia. Junto a la puerta se ha generado, además, un espacio de trabajo con un escritorio situado contra la pared. El mueble bar y la camarera metálica se han diseñado a conciencia para el espacio. El sofá incluye en su interior una cama para las visitas.

Vista del salón, que acoge un espacio de trabajo, descanso y disfrute. Sofá cama de Adventures in Furniture. 

La camarera está hecha a medida, y todas las piezas de arte son de los propietarios.

Almacenar en altura para aprovechar espacios

El dormitorio principal es un ejemplo de creatividad en el almacenamiento. Sobre la cama com canapé, una librería en la zona superior de la pared vela el descanso. Sara conservó el armario empotrado que ya tenían y lo replicó en el lado contrario de la habitación. Construyeron también un tocador integrado y un zapatero en altura. Para romper con la estética color block y darle un toque pictórico, vistieron las molduras con un papel pintado con motivos vegetales.

Sara concluye con una frase que resume este proyecto: “Todos los elementos tienen una razón de ser. No soy partidaria de incluir objetos que sean meramente estéticos. Deben cumplir una función en el proyecto global de interiorismo”.

Vista del tocador, hecho a medida para el dormitorio. El papel pintado es de Romo.

Retrato de Sara Leonor en el dormitorio, en el que también se aprecia la librería en altura.