Una casa a todo color: manual de uso y disfrute de la mano de cuatro estudios expertos

El uso del color en interiorismo es una tendencia que celebramos por su poder de expresividad, tanto para quienes idean y diseñan un espacio como para quienes lo viven después. Cuatro estudios expertos –AMOO, h3o, HANGHAR y ALA.rquitectos–nos cuentan cómo y para qué aplicarlo.

El color es una herramienta muy poderosa: transforma un espacio y a quienes lo habitan. No importa si optamos por tirar la casa por la ventana y explorar las posibilidades infinitas de la paleta, o, más tímidamente, lo utilizamos para romper la neutralidad con pequeños toques. Influirá, dará vida, personalidad, humanidad.

En MANERA, esto es lo que más nos interesa de los proyectos de interiorismo: que hablen de quienes somos y de la forma en que vivimos nuestros hogares, de cómo esto cambia según épocas, lugares, profesiones o etapas vitales. Sabemos que el color es un elemento clave en esta narrativa, y, para analizar sus diferentes usos en una vivienda, hemos hablado con cuatro estudios en cuyos proyectos éste es protagonista absoluto. 

Cocina de Relámpago House, un proyecto de H3O en el que el color cumple tres funciones: delimitador de espacios, termómetro emocional y reflejo de una personalidad. © José Hevia. 

Para las zonas comunes, han optado por tonos vibrantes que fomentan la interacción y el dinamismo. © José Hevia.

Delimitar el espacio e influir en su percepción

El color puede enfatizar la división de espacios –sobre todo en viviendas pequeñas– y potenciar juegos de geometrías. En Relámpago House de h3o arquitects y Casa Segle XX de AMOO, este uso se aprecia con claridad. 

En Segle XX, la reforma se centró en dejar atrás una distribución arcaica e identificar los tres espacios definidos por tres crujías: espacio hacia la calle –salón, comedor, cocina–, espacio central –recibidor y distribuidor– y espacio hacia el patio interior –habitaciones–. Una estructura con una racionalidad de base que Aureli Mora y Omar Ornaque, fundadores del estudio, decidieron romper de dos formas: primero, introduciendo un elemento continuo de geometrías quebradas ajeno al orden establecido que hace de biombo permeable entre diferentes espacios y los enlaza; después, con “la elección material y cromática y su aplicación a modo de collage pop”, cuentan. 

Joan Genet, cofundador de h3o, nos cuenta cómo se decantaron por una paleta de colores vibrantes guiados por la geometría singular del espacio para inyectar dinamismo y romper con patrones tradicionales. “La interacción de estos colores con la apertura y cierre de puertas crea una experiencia de fluidez espacial. Esta selección cromática no solo enriquece visual y emocionalmente la vivienda, sino que también demuestra cómo el color puede influir en la percepción y delimitación del espacio”, explica.  

En Segle XX, el elemento continuo de geometrías quebradas  hace de biombo permeable entre diferentes espacios y los enlaza, transformándose en comedor, cocina, lavadero y estudio a lo largo de su trazado. © José Hevia.

Otra vista de la distribución de Segle XX. © José Hevia.

Desafiar las convenciones

Hablando de romper con lo establecido, el modo en que desde el estudio HANGHAR usan el color tiene que ver con su ánimo de desafiar las convenciones. Su proyecto Casa Gracia consistió en la renovación de un apartamento existente de 130 m2 en un edificio de los años 70 para convertirlo en una vivienda doble. 

Cada casa presenta una combinación de colores diferente. Una tiene el pavimento verde y el mobiliario rosa, mientras que la otra luce un suelo negro y unos muebles amarillos. «Utilizamos el color para resaltar el plano del suelo e independizarlo de la distribución espacial de las viviendas», nos cuentan. Así, el uso del color refuerza el objetivo de su proyecto teórico ‘Espacio Estructural’, con el que buscan demostrar las posibilidades que tienen las estructuras espaciales para diluir convencionalismos domésticos. «Nuestros hogares se han convertido en un símbolo de la mercantilización de la vida, un refugio donde el propósito no es su uso sino una afirmación del sentido de propiedad de sus habitantes», explican. 

Aplicaron a la vivienda inicial  una distribución ‘doppelgänger’, dando como resultado dos apartamentos casi simétricos con perspectivas visualmente iguales, produciendo una serie de habitaciones hexagonales. © Luis Díaz Díaz.

Son espacios reducidos a lo esencial donde los colores brillantes y llamativos contrastan con la paleta de materiales sobria y tenue del interior. © Luis Díaz Díaz. 

Crear estados de ánimo

Un principio en apariencia simple, el de que los colores afectan a lo que sentimos, que puede estirarse y elevarse hasta influenciar, por ejemplo, el modo en que interactuamos con los demás en una habitación. “En Casa Relámpago utilizamos colores vibrantes en áreas comunes para fomentar la interacción y el dinamismo, mientras que en los espacios privados optamos por tonos más suaves para promover la tranquilidad y el descanso. Esta estrategia asegura que cada área de la vivienda tenga una atmósfera adecuada a su propósito”, nos cuenta Joan Gener.

En São Sebastião 123, un proyecto de los portugueses ALA.rquitectos, se ha empleado una continuidad cromática para asociar ese color a las estancias más privadas, donde se vive una forma más íntima. “La gran caja azul, el elemento central es la cocina, y la pared rosa delimita el programa más privado, los dormitorios y los cuartos de baño. Teníamos claro desde el principio era que los armarios de la cocina debían ser de un color fuerte, con presencia, y que las paredes de los dormitorios debían ser justo lo contrario, de un color claro. “, explican desde el estudio.

La cocina de São Sebastião 123, un proyecto de los portugueses ALA.rquitectos. © Do mal o menos.

“Buscábamos colores fríos que contrastaran con el tono cálido de la madera de pino del suelo. A través del color de los áridos de terrazo del suelo de la cocina, pudimos encontrar estos dos colores”, cuentan desde ALA.rquitectos. © Do mal o menos.

Escribir una narrativa, transmitir una personalidad

Con cada elección nos damos a conocer, y la del color en nuestras casas no es una excepción. Es una forma de contar nuestra historia y la de cómo vivimos. “La aplicación del color con convencimiento, sin miedo y alejada de los convencionalismos, pero con cabeza y acierto, es la clave del éxito para conferir personalidad a un espacio”, afirman desde AMOO. “El minimalismo mal entendido es imperante en la industria, en la prensa, en las redes y en el imaginario general de los clientes, pero puntualmente sí nos encontramos con interlocutores que, como nosotros, quieren distanciarse de lo que hoy se malentiende como minimalismo”, añaden. 

Además, un buen uso del color dará personalidad también a la propia casa y a sus materiales. “Los materiales son el punto de partida para encontrar el color y es la armonía que se establece entre ellos lo que da como resultado la personalidad de la casa”, afirman desde ALA.rquitectos.

Desde h3o se suman a esta idea: “La leyenda del relámpago que atraviesa la casa nos llevó a optar por una paleta vibrante que simula la energía y el impacto del fenómeno natural”, cuentan.

Dormitorio del proyecto Segle XX de AMOO.

Vista del comedor y el espacio distribuidor de esa misma vivienda.

Detalle del techo de la cocina de Relámpago House, donde los colores, en consonancia con las formas, cuentan la historia del proyecto. © José Hevia.