Fotografía: Paloma Pacheco
Interiorismo: Sinmas Studio

Una casa en Valencia teñida de verde al completo, lo último de Sinmas Studio

El nuevo piso en la capital del río Turia del interiorista Sigfrido Serra, responsable junto a Mateo Climent del estudio Sinmas, es un ejercicio de control cromático con el verde Prada como protagonista. Con él han unificado espacios y logrado un modo de desconectar. Una obra muy madura.

Vivir rodeado de una pradera es lo que quería Sigfrido Serra, del dúo de interioristas Sinmas, para su nueva casa en Valencia. Junto a su socio, Mateo Climent, llegaron a una conclusión tras cuatro meses planteando el concepto. “Deseábamos darle personalidad al espacio y que reflejara mi forma de entender la vida. Por ello elegimos el color verde: buscábamos que transmitiese paz, tranquilidad, recogimiento”, comienza Serra. Se trata de un piso de 78 m2 de herencia familiar (él es la tercera generación) en uno de los barrios más antiguos de la ciudad, La Xerea. “Estoy en el centro, dentro del casco antiguo, al este de la antigua Valentia romana. Tengo cerca el Jardín del Turia y el de Viveros, y también mucho patrimonio cultural y edificios que me gustan como el centro La Nau, el palacio del Marqués de Dos Aguas o el de los Condes de Cervellón. Un lugar perfecto para desconectar del trabajo y formar una familia”, prosigue.

En el comedor, mesa Burin de Patricia Urquiola y sillas Quadra de Mario Ferrarini, todo de Viccarbe, lámpara PH5 de Louis Poulsen, butaca Nub de Urquiola para Andreu World y alfombra Mazarin de The Rug Company, en BSB. Detrás, escultura en forma de torso de Verónica Montijano y, sobre la chimenea antigua, obra de Genaro Lahuerta.

A la izquierda y derecha, Mateo Climent y Sigfrido Serra, el dúo de Sinmas Studio.

Cuentan que la distribución de esta casa era muy compartimentada y angosta, como ocurre en Valencia en muchas viviendas de su centro histórico, así que se pusieron manos a la obra y realizaron una reforma integral. Modernizaron los interiores e introdujeron conceptos, mecanismos y domótica de Hager. Distribuyeron los dos niveles de manera poco convencional, abajo, dos dormitorios y un baño. Arriba, una gran área común abierta formada por cocina, comedor y salón más un aseo. Decidieron conservar algunos elementos decorativos, que hicieron suyos, como la columna dórica del salón y las sillas de la cocina, que lacaron en verde, la chimenea, que han recuperado y a la que le han añadido un mueble-bar, o la escalera. “Hemos dotado estas piezas ya existentes de otro lenguaje, lacándolas o texturizándolas, para darles una nueva oportunidad”, explica Sigfrido.

Estética y conceptualmente, el resultado de esta casa en Valencia es una mezcla perfecta entre conservación e innovación, muy en línea con su trabajo, siempre moderno pero con un ojo puesto en el pasado. Aunque lo que más llama la atención y se repite en cada estancia es el uso del color, en este caso monocolor. El verde es el rey y el aliado para generar sensación de continuidad. Está en suelos, paredes, muebles, telas… “Es el hilo conductor que abraza y da cobijo a cada rincón y que genera un lenguaje uniforme”, subrayan los autores. El tono que eligieron se llama verde Prada (es el que usa la marca de moda para el interiorismo de sus tiendas) tirando al turquesa claro, calmante y marino de la firma valenciana Isaval. “Nos transmitía serenidad y también aportaba frescura, además de carácter. También nos recordaba a esos prados bucólicos”.

Para contrastar, toques de negro y gris y piedra, como el cuarzo de Compac en encimera y frente de cocina o el lavabo de Silestone, con apariencia de mármol en uno de los baños. Objetos familiares de Valencia, obras de arte heredadas y recuerdos se mezclan en esta casa con materiales actuales al estilo de la resina epoxi que aparece en suelo o los revestimientos de Orac Decor. Lo mismo ocurre con el mobiliario, el cual se conforma mediante una selección atemporal que incluye clásicos icónicos, entre los que figura el sofá Togo de Michel Ducaroy (lo primero que Sigfrido compró de toda la casa), la lámpara Panthella de Verner Panton o la mesita Calice de Ettore Sottsass.

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En la cocina de esta casa en Valencia, frente y encimera de piedra Ice Green de Arik Levy para Compac, sillas Napoleón y mesa de espejo diseño de Sinmas. Vajilla Ampurdán, en La Oficial, y escultura de Revolta Studio. La pared de espejo oculta el almacenaje.

Plata de anticuario, botijos de La Navà Alfarería y porcelana Metropolis de Inma Bermúdez para Lladró, en la escalera de la vivienda acompañada por una Mesita metálica de Sklum.

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Tales piezas conviven con otros nombres del panorama moderno del diseño como Patricia Urquiola, Inma Bermúdez o Faye Toogood. También hay creaciones propias, a resaltar la mesa de la cocina, con pie metálico y sobre de espejo. Ahora la pareja prepara varias viviendas y ya ha inaugurado algo muy especial que llevaban entre manos. Es una floristería dentro de un El Corte Inglés muy cerca de donde se ubica su casa en Valencia, después de su éxito con el córner Sinmas Flores en el Mercado Colón de la ciudad, que también decoran en Navidad. Allí ya lucen las creaciones entre arquitectónicas y florales de Mateo, que también venden online. Estos chicos siempre están rodeados de verde, y a la vista está.

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El baño principal viene con mueble con azulejos Stripes de Wow Design, lavabo de Eternal Noir de Silestone by Cosentino y grifo de Kartell by Laufen. Espejos de Lladró, silla Her de Fabio Novembre para Casamania y lámpara de pie AJ de Arne Jacobsen editada por Louis Poulsen.

En el baño de invitados, papel de pared Teatro de Piero Fornasetti para Cole & Son, inodoro y lavabo Sonar de Patricia Urquiola para Laufen y taburete con florero Shiva de Ettore Sottsass para BD Barcelona.

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