El comedor viene con mesa de Luzio, sillas y vajilla en Antrazita y banco tapizado en Carina Casanovas, como los marcos distribuidos por las paredes. La chimenea es la original recuperada y el chandelier ya lo tenía la propietaria. En portada, el salón con sofá, cojines y lámparas dorada y blanca, todo a medida por Mengíbar Blanco. La alfombra beige es de BSB y la silla estilo Tulip, de Carina Casanovas.
Durante la renovación, la intención, como explicaba el matrimonio de Mengíbar Blanco, fue volver a darle el porte tradicional y distinguido que tenía en origen la vivienda, pero que se había perdido en una reforma anterior, y a la vez, mejorarlo y modernizarlo tecnológicamente. “Queríamos un estilo que perdurara en el tiempo. Combinar la estética con la funcionalidad y poder añadir las instalaciones sin alterar los espacios”, prosigue el dúo, que siempre trata de conservar y respetar al máximo la arquitectura y elementos ya existentes de cada lugar.
Un clásico muy de hoy
Trabajaron las proporciones y la armonía. Rehicieron las boiseries de las paredes (las tenía toda la finca menos ellos por la anterior reforma), mantuvieron los zócalos altísimos y el suelo de nogal, recuperaron la chimenea de mármol… y decidieron que, con estos elementos, la caja tendría que ser pura y neutra. “Pintura en blanco cálido, muebles, cuadros y piezas bonitas. Muchos de ellos ya los tenían los clientes y otros los encontramos sobre todo en anticuarios, como Antrazita o Carina Casanovas”.
De igual manera, lo que diseñaron nuevo o añadieron en Mengíbar Blanco sigue y reproduce ese mismo espíritu de clasicismo: materiales nobles como mármoles, detalles como tiradores de níquel, asientos tapizados en lino, como los manteles, las sábanas y las cortinas con mucha caída… Todo respira corrección y tradición (chandeliers de lágrimas, marcos dorados, vajilla antigua, cristal de Murano) pero a la vez resulta fresco, alegre, nada recargado. Porque el blanco lo aligera y lo equilibra.
La cocina con isla es un diseño del estudio, ingeniado con muebles y armarios en DM lacado con tiradores de níquel y encimeras y frente de mármol. Sobre la isla, lámpara de cerámica en Carina Casanovas. La foto en la pared, al fondo, es de la propietaria.
Magnífico saber hacer
En la cocina, con vistas a la Sagrada Familia, diseñaron una isla central y todo el mobiliario hecho a medida por su carpintero. Armarios altos y bajos en DM lacado que combinaron con encimeras y frente en mármol, como el suelo de damero, un gran clásico (podríamos decir que esta casa está llena de grandes clásicos). Asimismo, en el dormitorio principal replicaron el diseño original de los muros empapelando y lacando la pared del cabecero. “Era una ilusión de la clienta”, dicen.
“El mobiliario es pura mezcla. Las paredes eran lienzos en blanco y cualquier pieza lucía mucho”, explican. Con un estilo cálido y contemporáneo pero discreto, con la creación de espacios bien distribuidos y la luz como elementos clave, el matrimonio de arquitectos de Mengíbar Blanco ha sabido conjugar aquí con muy buena mano pasado y presente. Clásico pero con elementos modernos, ultra pulido y con mucho oficio.
Baño revestido entero en mármol, con mueble en DM lacado hecho a medida por carpintero de Mengíbar Blanco y grifos de Grohe.
El dormitorio principal es digno de contemplar. Butaca y cortinas, ambas en lino diseñadas a medida por el estudio, alfombra de Zigler y plaid de la propietaria. Gueridón de madera y banqueta, en Carina Casanovas, y mesita verde en Antrazita. Las lámparas colgantes son de Other Lamps.