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Fotografía: Manolo Yllera / Estilismo: Amaya de Toledo
Interiorismo: Zinc Arquitectos

Zinc Arquitectos le ha dado a este piso señorial en Madrid una nueva vida (muy contemporánea)

¿Un contenedor impecable y artesanal para alojar muebles icónicos y arte colorista? Así es el apartamento de formas clásicas que ha dibujado este despacho para una pareja cosmopolita en uno de los barrios más exclusivos de la capital española.

Qué duda cabe. El centro visual de este piso de 260 m2 es la gran obra arrugada de la artista madrileña Lorna Smith, la cual hoy preside el salón como una enorme mancha roja que descose y desmiente la pulcritud del resto de la vivienda. Entre iconos de diseño y paredes inmaculadas, la pintura recuerda a Lucio Fontana y rasga simbólicamente la reforma que llevó a cabo Zinc Arquitectos, con Nina Gómez-Millán al frente. Suya es la transformación de este piso en el barrio de Salamanca para un matrimonio con pocos límites, al menos geográficos. Él es de origen australiano y ella, filipina.

Entrada abierta al salón con la obra de Lorna Smith. En portada, de nuevo el salón con butacas Round D.154.5 de Gio Ponti reeditadas por Molteni & C, en Concepto DR, y silla de Hans J. Wegner, en MyNordics. Mesa de centro, en Rue Vintage 74 con cerámica, en Pez, y óleo de Miguel Fuste en Findings Gallery.

Retrato de la fundadora de Zinc Arquitectos.

Otra perspectiva del salón. Butacas de piel de Geoffrey Harcourt en MyNordics, mesita de los 70 de Angelo Mangiarotti, en L.A. Studio, lámpara de pie en Rue Vintage 74, y jarrón negro de Zara Home y de cristal de Cassina. En la pared, obra de Lorna Smith.

Comedor con mesa Tulip de Saarinen para Knoll, y sillas y aparador daneses de los 50, todo en MyNordics. Jarra naranja y objetos de porcelana, en Pez, vasos de Zara Home, jarrón de cristal de Cassina, alfombra de Kaymanta y óleo de Jordi Costa, en Findings Gallery.

El salón, donde resalta la arquitectura de la vivienda, viene además con sofá blanco tapizado por Studio Bañón y óleo de Miguel Fuste, en Findings Gallery.

Un nuevo (y distinguido) comienzo

A la hora de sacudir y redefinir este clásico apartamento sin traicionar su espíritu elegante pero dándole un aire fresco, el estudio tiró paredes y se inventó una nueva distribución. La cual, por un lado, divide una zona social formada por el salón, la terraza, la sala de estar y el comedor. Y, por otro, un área más privada integrada por el dormitorio principal con su baño y dos vestidores (masculino y femenino), un pequeño despacho y un dormitorio de invitados también en suite. Con la intención de no rebajar el carácter señorial, el equipo utilizó molduras clásicas en los techos, aunque de forma simplificada y muy limpia, “sin recargar”, resalta la responsable de Zinc Arquitectos.

En el despacho también intercalaron materiales nobles, desde el nogal americano a las piedras naturales de la chimenea que trufaron con otros más divertidos, como los suelos de damero blanco y negro de la cocina y los baños o el papel pintado del dormitorio de la pareja. “Este último funciona como un paisaje verdoso y vegetal que a la propietaria le recordaba a Filipinas, su país”, explica Gómez-Millán. El trabajo artesanal es una de las claves del proyecto. “Creamos molduras de escayola in situ, diseñamos embocaduras, rodapiés y fabricamos puertas curvadas de palillería de madera y vidrio que dejan pasar la luz a las zonas de paso más sombrías”, aclara ella.

La cocina, ideada por Zinc Arquitectos, con muebles de Línea 3, isla lacada en negro, taburetes en Sol & Luna, farol de la dueña y cerámica, en Pez.

La sala de estar viene acompañada por sofá de Studio Bañón, butaca Kangaroo de Pierre Jeanneret y taburetes de Charlotte Perriand, los tres de Cassina. En la estantería a medida por Zinc Arquitectos, ilustraciones de colores de BacBac Estudio y alfombra en Rue Vintage 74.

Tesoros en su justa medida

Los baños y la cocina, eso sí, son más clásicos que el resto de la vivienda y no huyen de un buscado estilo inglés, presente en las griferías retro y en el blanco y negro del mármol y la madera. El interiorismo no desmerece la excelencia arquitectónica de la reforma, con muebles vintage y reediciones de distintas épocas y nacionalidades. El arte es escaso pero de gran potencia visual. Además de los óleos rasgados de Lorna Smith, los dibujos de Miguel Fuste o Jordi Costa despliegan encanto en las paredes. La iluminación es también un reclamo artístico más, como la gran lámpara de araña de Nanometro del comedor o el farol de la cocina de la dueña que encontró su lugar en este espacio sobrio y geométrico. Si la intención de Zinc Arquitectos era suavizar el pasado para reforzar el diseño, el arte y la carpintería, la prueba está más que superada.

Dormitorio con mural de Isidore Leroy, mesita y lámpara en MyNordics y silla Committee de Pierre Jeanneret, en Cassina.

El equipo de Zinc Arquitectos acompañó el vestidor femenino con butacas de la dueña retapizadas por Studio Bañón.

Aseo panelado en madera teñida con encimera de mármol negro Marquina, espejo antiguo de la dueña y aplique de alabastro de Nanometro.

Uno de los baños con suelo de mármol de Carrara y negro Marquina, grifería inglesa retro y armario con palillería curva y espejo y mamparas diseñados por Zinc Arquitectos. Toalla y jarrón, en Pez, y apliques diseñados por Nanometro.